Un particular 'sumerge' su Suzuki Vitara entre tiburones para venderlo.

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 Cuando llega el momento de vender el coche que te ha servido de transporte y compañero durante una década y tienes dotes de superproductor de Hollywood, haces anuncios como este. Un Suzuki Vitara de 1996 que, tras viajar a la Luna, nadar junto a tiburones y dinosaurios y teletransportarse, busca un nuevo dueño: "Necesita tu amor. Y quizá una mano de pintura".

 

Pero el propietario de esta reliquia no es el único capaz de hacer más valioso el anuncio que el coche que vende. Encontramos el caso del Holden Barina del 99 que alcanzó reconocimiento internacional después de que su dueño lanzara una superproducción para venderlo. O aquel anuncio de un Volvo del 93 que parecía salido de las cabezas creativas de BMW.
Con una música apocalíptica, este particular nos explica todas las bondades de su funcional y aventurero Vitara, capaz de atravesar dunas, trotar junto a guepardos por la Sabana africana, dar un paseo entre braquiosaurios por Jurassic Park, nadar con tiburones, conducir furiosamente junto al reparto de Mad Max y no menos importante, viajar al espacio.

 
En Australia también saben cómo vender un coche. Bajo el hashtag #BuyMyMarina, el dueño de un Holden Barina del 99 recibió en 2014 cientos de miles de solicitudes en la red y tuvo un alcance internacional. No le costó venderlo, tal y como afirmó el ex propietario en su canal de Youtube. Y es que trabaja en una agencia de publicidad y puso a su equipo a producir y promocionar la película. Sí, una película.
 
 
También añejo pero no menos importante es este anuncio de un Volvo 245 GL de 1993. Con una voz en off cautivadora y una banda sonora no menos apocalíptica, su dueño consiguió darle una proyección internacional y más de dos millones de visitas en Youtube. Otro anuncio que vale más que el propio coche (o casi).
 

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