El intercooler

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El turbocompresor es un elemento empleado para la sobrealimentación del motor, sin embargo, la temperatura del aire de admisión, que este adquiere en la fase de compresión del turbo, juega un papel fundamental en el rendimiento del motor debido al volumen que le hace adquirir al mismo.
Este volumen adquirido por el aire de admisión repercute en el volumen de aire introducido en el cilindro por lo que, en consecuencia, la cantidad de oxígeno será menor (recordemos que es el comburente de la mezcla) y la relación de compresión será menor en comparación con la de un volumen de aire refrigerado. Como resultado obtendremos un rendimiento menor respecto a un aire refrigerado.

 

 La solución para mejorar el rendimiento de estos motores sobrealimentados es la incorporación de un Intercooler cuya finalidad consiste en refrigerar el aire procedente del turbocompresor antes de su admisión en el motor entre 40 y 50 ºC. Por este motivo podemos definir al Intercooler como el radiador del aire de la admisión.
El aire refrigerado presenta una mayor densidad que el aire caliente al tener un volumen más reducido que éste, por lo que el llenado con este aire refrigerado en los cilindros es mayor, mejorando también su contenido en oxígeno.
Por estos motivos la relación de compresión aumenta y en consecuencia el rendimiento sobre un 25% respecto a una motorización sobrealimentada que no lo incorpore, mejorando prestaciones del motor tan importantes como puede ser el consumo o reducción de emisiones contaminantes.