VADEAR ARROYOS CON UN 4X4 ¿PERJUDICA MUCHO SU VIDA?

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Si usamos la lógica no es lo ideal para el vehículo, desde luego, pero tampoco hay que tenerle tanto miedo al agua en una 4×4, especialmente al agua dulce, ya que parte de su diseño contempla ese tipo de eventuales (profundidad de vadeo). Precisamente CESVIMAP (el centro para la experimentación y la seguridad vial de la aseguradora MAPFRE) ha hecho unos ensayos sobre los daños de inundaciones en los vehículos todoterreno (a base de sumergirlos en agua hasta la cintura) y lo cierto es que los mayores daños se dan en los vehículos anegados estáticamente (o sea víctimas de inundaciones en riadas, inundaciones de garajes, etc). Dinámicamente, o sea en movimiento, soportan mucho mejor el agua y no les pasa nada siempre que tengan suficiente tracción sobre el suelo/ fondo (para eso es determinante el tipo de ruedas) y que no les entre agua por el escape ni sobre todo por la admisión (si el agua llega al filtro de aire y a la admisión, y pasa a los cilindros, el motor suele pararse antes de 6 segundos).

 Si tiene “snorkel” (admisión y escape sobreelevados, normalmente sobre el techo) no tiene por qué preocuparse, salvo que se meta en una corriente muy fuerte de agua o con mucho fondo y sin las ruedas adecuadas (que deben ser de tacos y de auténtico 4×4). Como en todo, hay que ser prudentes, pero parece mentira cómo cruzan algunos vados de agua muchos SUV 4×4 sin ser precisamente un todoterreno de verdad o también llamados un 4x4 pura sangre (con caja de transferencia- ALTA – BAJA).
Lo peor del agua es si llega a meterse dentro de la carrocería, si obstruye la salida de gases del escape, llegando a entrar en el motor, y si moja los elementos eléctricos. Pero en marcha, salvo errores de grueso calibre, y en vadeos de corto tiempo, la propia velocidad y la marcha expulsan fuera el agua, y el funcionamiento de palieres, transmisión, resortes… contribuye a “secarlos” relativamente pronto. Pero claro, si el agua llega hasta la cintura del vehículo, acabará entrando por las uniones de las distintas partes de la carrocería y si llega a la admisión de aire del motor, se apaga y vámonos… nadando.

 Eso sí, después de estos vadeos siempre bueno lavar el chasis de nuestro vehículo (algo que todos los que tienen un 4×4 y lo usan en tierra deberían hacer al menos una vez cada uno o dos neses), para que el barro y la corrosión no afecte a transmisiones, amortiguadores, rótulas, escape, frenos.  Y ya que hablamos de vadear, lo importante a la hora de cruzar una corriente de agua es calcular muy bien la fuerza que trae (atención, que la mayoría de accidentes graves se producen porque se subestima su fuerza, que acaba moviendo y desplazando el vehículo) y desistir de hacerlo ante la menor duda. Hay que conocer además el lecho del suelo y su profundidad (siempre suficiente) y composición (lo bastante firme para que el vehículo no se “clave”) y hacerlo siempre en tracción total con reductora en BAJA y una marcha corta (1° o 2° velocidad), de modo que los gases de escape salgan con fuerza incluso cuando a veces su salida quede anegada (aquí lo mejor es el “snorkel”).